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LA ESCUELA DE MÚSICA Y LOS MÉTODOS DE ENSEÑANZA

Los centros de enseñanza musical proliferan hoy en día atendiendo a una demanda que aumenta en base a la valía que la música ha probado tener en el desarrollo intelectual de los niños.

Padres y representantes son enterados de que aprender a tocar un instrumento musical, así como la entonación vocal, aceleran los procesos psicomotrices y enriquecen el intelecto. Incluso a nivel corporativo, muchas empresas aconsejan y estimulan la participación de sus empleados en el aprendizaje de algún instrumento musical.

Esto nos lleva al DÓNDE y CÓMO estudiar música, entendiendo que será una inversión de tiempo y dinero.

¿Me inscribo en la escuela de la esquina? ¿Me inscribo en un curso online? ¿Tomo clases con un profesor particular? ¿Investigo de modo autodidacta y veo algunos tutoriales en la red? ¿Me inscribo en el conservatorio?

Todas estas interrogantes son válidas tanto al momento de decidir uno mismo que quiere estudiar música, como al decidir que nuestros hijos lo hagan, y todas son vías con resultados positivos probables, pero que dependen de muy variados factores.

Lo más importante en este punto es el método y las posibilidades de verificación.

El método, es la manera y los pasos a seguir en el aprendizaje de la música y es ineludible: hasta cuándo se es autodidacta se tiene, aun sin percibirlo, un método.

Siempre han existido maneras diferentes de educar para la música. Algunos métodos son secuencia y programas ordenados punto por punto, aumentando los grados de dificultad hasta llegar a una eficiencia que permita la ejecución de obras de gran complejidad técnica y artística.

También hay métodos de orientación general, lineamientos didácticos, ideas generales y orientaciones a la hora de enseñar que, si bien tienen aspectos de métodos precisos, no son tales ya que no están en secuencias precisadas y permiten que el instructor o pedagogo pueda adaptarse a las necesidades, posibilidades e inquietudes del alumno.

Los métodos han variado mucho y se clasifican según su objetivo, que puede ser, por ejemplo, el uso óptimo del arco para el violín, o la digitación del clarinete, así como algo tan general y necesario como la comprehensión de las estructuras rítmicas.

A lo largo del siglo XIX y XX aparecieron los métodos que hoy tienen mayor aceptación y amplitud de uso.

Algunos muy popularizados son el método Suzuki, el Kodály, el Willems, Martenot, Orff (Schulwerk), Dalcroze y el Ward, entre varios otros, todos, dirigidos a la enseñanza musical para niños.

Todos tienen sus semejanzas y sus pequeñas diferencias de aproximación, e invitamos a conocerlos a través de sus portales web institucionales.

En Music LAB hemos optado por profundizar, indagar y servirnos de las sugerencias de varios sistemas o métodos, pero muy especialmente en el método Orff, el Willems y el Kodály, ya que sentimos que dichos métodos pueden extenderse a todas las edades.

El sistema Orff, por ejemplo, no tiene como fin formar virtuosos o músicos profesionales, sino hacer llegar la música a cada persona de una manera más general pero también más profunda, que le permita encontrar su propia relación con la música y que ésta sea, más que un objetivo o fin específico, un elemento transversal en su vida.

Ahora bien, la idea de cualquier método es que el alumno sea efectivo, es decir, que funcione en algún entorno o sistema musical HACIENDO MÚSICA.

Aquí juega un papel primordial las posibilidades de verificación.

En Music LAB compartimos el anhelo de ver a nuestros estudiantes tocando y/o cantando frente a una audiencia, cumpliendo con los requisitos de forma y ejecución que una obra musical requiere para existir y ser apreciada por quienes escuchan.

Con esto se logran dos objetivos primordiales: 1. Que el alumno experimenta el goce y dicha de la música a través de su ejecución en solitario o junto a otros, y 2. Nuestros métodos dan resultados medibles y los alumnos avanzan y acumulan experiencia real. Todos Ganan.

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